por Aromaterapeuta Natalia Hermida*
Una de las leyes evidentes de la Naturaleza es que cada cosa en armonía cumple diferentes funciones y es totalmente aplicable a la aromaterapia.
Durante mis primeras combinaciones de aceites esenciales, me llamó la atención cómo una misma fórmula puede ser usada de diferentes maneras. Así es como empecé a usar en mi casa y en mí misma, unos multiusos naturales que poco tienen que ver con los que antes compraba en el supermercado, dándole una nueva dimensión al concepto de “multiuso”.
Un rociador con medio litro de agua y unas 15 gotas en total de Tea tree, bergamota y lavanda resultó ser una fórmula mágica de desodorantes y antisépticos que dan como resultado un perfume muy refrescante. Por qué estas esencias:
El aceite esencial tea tree actúa sobre hongos, bacterias y virus respetando la flora bacteriana y microbiana natural de nuestro cuerpo. También es un gran estimulante mental y del sistema inmunológico.
El aceite esencial de bergamota es muy buena ansiolítica y antidepresiva, generadora de armonía y activadora de la intuición. También es una excelente fijadora, muy empleada en perfumería porque atrae a las otras esencias para que no se volatilicen rápidamente.
La lavanda además de ser muy relajante, en su nobleza, potencia el efecto de los aceites que acompaña
Lo uso como desodorante y desinfectante de ambientes en general. Para perfumar la ropa en el placard, previniendo polillas o algún otro tipo de bichitos.
Además lo aplico sobre sillones, camas, y otros lugares donde suelen andar mis gatos, incluso en el área de sus sanitarios, y no tengo que preocuparme por posibles intoxicaciones como sucede con el uso de sustancias químicas (lavandina, amoníaco, etc.) cuando pisan y lamen sus patitas.
Con este preparado también repaso los muebles, limpio los vidrios, azulejos, mármoles y aprovechando todavía más su versatilidad, lo rocío sobre mí después de ducharme o en cualquier momento en que quiero refrescarme física y anímicamente, teniendo la precaución de no exponerme directamente al sol debido a que la bergamota puede manchar la piel.
Si bien mencioné lo importante que es el uso de productos naturales a la hora de limpiar la casa en relación con las mascotas, también es importante notar que lo mismo sucede con las plantas de interior y obviamente con nosotros mismos. La primera vez que rocié por el aire no sentí el impulso de salir inmediatamente de la habitación, ni la sensación de quedar pegoteada como me pasa con los desodorantes químicos.
Este aroma combinado de aceites esenciales de tea tree, bergamota y lavanda me resulta muy agradable, pero a veces cuando recargo el rociador, según la inspiración del momento, hago pequeñas variaciones reemplazando alguno o agregando limón, jazmín o alguna otra esencia que me llame.
Aunque es buenísimo disponer de montones de botellitas ámbar con esencias de todo tipo, creo que es más importante conocer y aprender a usar unas pocas que resulten muy útiles, y podamos emplear de distintas maneras.
Más allá del rociador multiuso, hay muchas aplicaciones domésticas de estos mismos aceites:
Con unas gotas en un balde de agua tibia limpio los pisos, desengrasando y desinfectando baño, cocina, escaleras, etc.
La ropa más delicada (tipo hindú, de algodón, viscosa, tejidos de hilo) la lavo dejándola en remojo con agua fría y unas gotas de aceite esencial de lavanda.
Para desodorizar los zapatos usados durante el día, por la noche pongo dentro de cada uno, un pedacito de cartón con apenas una gota de aceite esencial de tea tree.
Para prevenir el pie de atleta, le doy a las medias un enjuague en agua con unas gotas de tea tree.
Al usar aceite esencial de lavanda y de bergamota en el hornillo, la fragancia se mantiene durante más tiempo que con el rociador, y genera un ambiente realmente confortable y relajado, que me hace sentir en casa cuando vuelvo del trabajo.
En el área terapéutica, sobre todo la lavanda, resultó ser una de mis amigas inseparables. Si bien son muchas las formas de aplicación, algunas de las que probé personalmente son:
Una gota en las sienes y en la frente para calmar el dolor de cabeza.
Conclusión
Tantas posibilidades con unos pocos aceites esenciales, fueron más que suficientes para erradicar unas cuantas costumbres, que en lo doméstico y personal, eran realmente dañinas.
Hasta resulta mucho más económico que la suma de productos de limpieza, desinfectantes, desodorantes de ambientes, antipolillas y antipulgas, sin mencionar analgésicos, antiinflamatorios, etc.
* Egresada de IATENA Instituto Argentino de Terapias Naturales